Hace poco más de una semana cumplí 26 años.... y claro, como en todo momento "hito" en la vida de cualquier persona, fue un momento en el que por alguna extraña razón uno se detiene y reflexiona un poco sobre sí mismo, sobre la gente que lo rodea y sobre lo que uno finalmente vive. Y claro, mientras ese día recibía algunas llamadas y correos electrónicos, me di cuenta de un detalle por demás curioso: vivo rodeado de varias mujeres interesantes y fascinantes. Mujeres que han tenido y tienen historia conmigo. Amigas, compañeras, cómplices, amores y demás, todas ellas han llenado y siguen llenando la tragicomedia de mi vida.
Por ellas y para ellas, va dedicado el siguiente post.
La primera mujer en mi vida fue mi mamá. Una mujer fuerte, con carácter decidido y aventurera como ninguna. Con una sonrisa inigualable y siempre con una palabra de aliento en cualquier momento. Definitivamente es la mujer más importante de toda mi vida y lo seguirá siendo desde donde esté... vigilando a este pobre muchachito que cada vez que prende un pucho la recuerda y que cada día sigue sintiéndola cerca.
No tengo palabras para describir a mi madre y lo que siento por ella. Es amor puro, ése que las letras no pueden describir y por el cual decía Lennon en una canción harto eso de "
Half of what I say is meaningless... but I say iy just to reach to you... Julia".
La madre en la vida de todo hombre es (casi siempre) la primera mujer obligatoria... tanto, como lo podría ser la segunda de esta lista: mi hermana. Nacida una década después que yo ingresara a este mundo, mi hermana ha sido, de un tiempo a esta parte, más que una hermana, una amiga y una cómplice en varios aspectos... puedo decir con orgullo que mi relación con ella ha trascendido (o tal vez, haya fortalecido) lo fraternal y se haya convertido en un sentimiento de confianza, unión y cariño.
Fátima se parece en muchos aspectos a mi: tenemos un carácter jodido, nos encantan las bromas ácidas, somos unas ratas peludas para algunas cosas, nos fascina el arte en cualquier expresión pero sobretodo, mi pequeña hermanita es alguien en quien me veo reflejado y que me llena de orgullo cada día que pasa... aunque claro, a veces también provoca la erupción de canas verdes, ja ja ja... La adoro no sólo porque su sonrisa me recuerda a mi madre, sino también porque a diferencia de la clásica relación hermano mayor - hermana menor, entre nosotros yo aprendo mucho más de ella cada día... a tal punto, que no imagino mi vida sin ella.
Las mujeres de la adolescencia
Ahora, fuera de la familia, las mujeres de mi vida son varias y he tenido el placer de conocer a diversas representantes del género femenino con las que he compartido historias de amistad, de amor, de alegría, de tristeza y también de miedo, sobretodo cuando era un inocente e incandescente adolescente, ja ja ja... Eso si, resumir las mujeres de mi adolescencia puede ser un ejercicio larguísimo y también bastante fatuo, por lo que daré un salto a esta época e iré directamente a las mujeres que conocí a partir de mi ingreso a la universidad (claro, para los chicos que como yo fuimos educados en un colegio "sólo de hombres", la experiencia de interacción con las chicas en los primeros albores de la pubertad es todo un tema, pero prefiero relegar ese
topic para un
post distinto a éste... o a un lugar recóndito de mi inconsciente).
Corría el mes de marzo del año 2000 cuando este inconstante
blogger se encontraba en la ahora remodelada fotocopiadora de Estudios Generales Letras esperando que le devolvieran un libro de Saussure (¿o era de Chomsky?) cuando una voz peculiar lo tomó por asalto con la siguiente frase:
¿Tú has sacado el libro que ha dejado la Mauchi, no? Ja ja ja... Fue así como conocí a Vane, probablemente en una mañana soleada cuando recién empezaba mis estudios en la Pucp. Y para ser completamente honestos, de la anécdota de nuestra primera ¿conversa? sólo recuerdo el detalle del libro... y de verdad, no sé en qué momento nos hicimos grandes amigos, los mejores amigos. Y es que aquella mañana en que escuché por primera vez su voz, no pensé que aquella chica que me obligó a sacarle una copia extra a esa lectura, se convertiría en una de las mujeres más importantes de mi vida.
Y es que claro, pese a que con Vane, nuestra relación nunca haya sido la de irnos a juerguear todos los
weekends juntos o compartir una taza de café mínimo al mes, siempre hemos estado juntos de alguna u otra forma (y es que hemos sobrevivido a amores propios y ajenos, tristezas, traiciones, bajones y demás problemas habidos y por haber) y hemos aprendido a levantarnos de cada error... Eso si, como siempre lo he afirmado, en este punto las chicas llevan la ventaja, porque me parece que son genéticamente más fuertes que nosotros, herederos de la maldición de Adán... Y es que, debo reconocer que Vane es, luego de mi madre, la mujer más fuerte y luchadora que he conocido en toda mi vida. Tal vez sea eso lo que me fascine de ella, más que su capacidad para ser un genio en todo lo que se propone (salvo entender qué es la
literalidad, ja ja ja) es esa fuerza de voluntad a prueba de balas (y de juergas en Café del Mar, Gótica y demás sitios del mal, ja ja ja) lo que me encanta de "
mi Wane"... y es que es ese tipo de fortaleza que te contagia y sin la cual no creo que hubiera podido sobrellevar muchos golpes de la vida.
Recordar todo lo que he vivido con Vane siempre me arranca una sonrisa. Y es que aún la veo en un
flashback caminando por Letras con esa detestable chompa que todos compramos alguna vez en el viaje de prom en Cusco plus su clásico pucho en la mano... y claro, también la recuerdo años después, enfundada en un sastre elegantísimo camino a sus clases de tributario o rumbo a dictar una práctica del mal a sus alumnitos... y es que hoy por hoy, Vane es una abogada exitosísima, pero sobretodo, sigue siendo mi hermana, esa que yo escogí en la vida y que pese a todo sigue siendo la misma, la de toda la vida... la que pataleaba enseñándome tributario y a la que hacía sonreir con mis estupideces (y con mis historias turbulentas) de vez en cuando...
Y aún ahora, mientras releo estas líneas antes de publicarlas, ella está virtualmente conmigo en el msn, trabajando (para variar!) a estas horas de la madrugada... y es que, pase lo que pase, sé que ella siempre estará aquí. Felizmente.
Dentro de mi primer grupo de amigos en la universidad, encontré la amistad de varias chicas que junto a Vane, compartieron esos primeros años de la universidad conmigo de forma memorable. Hablar de cada una de ellas sería alargar esta entrada en demasía, pero no quisiera dejar de mencionarlas porque cada una de ellas, a su modo, dejó una huella en mi y actualmente siempre que las veo, debo correr a abrazarlas fuerte y hacerles saber que las quiero hoy y siempre las querré porque vivimos juntos una época inolvidable. Ellas son:
- Lidia, nuestra personalísima laboralista del grupo, maestra en el arte de bailar... y de bajar de sus nubes a cualquiera, ja ja ja. La
negrita, como afectuosamente todos sus amigos le decimos, es una compañera de clases inolvidable (tanto como los brownies que su adorable madre nos regalaba cuando íbamos a estudiar a su casa) pero sobretodo una amiga fiel.
- Cynthia! Mi chinita linda, un enigma absoluto en algunas cosas pero la más divertida y pastrula (en el buen sentido, claro está) en otras... con ella, intercambiar poemas de Benedetti por el msn, jugar "terremoto" con cartas o simplemente sentarte a conversar puede cambiarte la vida... Eso si,
Chintia, mis agendas actuales se mueren de celos porque las antiguas tienen tus notas y dibujos, je je je... así que he de correr a tu chamba a balancear tamaña omisión, ja ja ja.
- Fiorella. Fiore, "
la Fiore" como todos le decimos. Amor platónico de inicios de Letras y de lejos, mi más distraída pero cariñosa amiga.... el cuerazo de mi T3 siempre tendrá un lugar especial en mi corazón, además que una broma suya puede realmente, como dirían los gringos, "hacerte el día".
- Laura. La "
Trula", compañera del pop y otros ritmos musicales. Culta como ella sola y sobretodo, encantadora hasta el tuétano. Fanática de Chemo, la liga española y Mafalda (
¡Minga que si no fuera por el duce! ja ja ja), mi trula de la vida es hoy una comunicadora linda a la que hace unos días tuve el privilegio de escuchar y con la que tenemos varios cafés pendientes, pero con la que, cada vez que hablo o me cruzo en la Pucp, es como si el tiempo se hubiera congelado, porque todo el cariño es el mismo y la amistad también, of course (o como diría ella,
obvio, microbio, ja ja ja).
- Carmen. Mi tercera laboralista favorita (la primera es una muy buena amiga del último estudio donde estuve y Lidia es la segunda de la lista), también amor platónico temporal en Letras... y claro, hoy una abogada exitosa a la que es raro verla en una reu de reencuentro pero cuyos abrazos cada vez que nos cruzamos son siempre cálidos y llenos de cariño y recuerdos. ¡Se te extraña amiga!
- Leila. Más conocida como "LALEY666" Ja ja ja. Cuando lea esto, estoy seguro que se reirá a rabiar... y es que Leila siempre ha sido aquella chica con las ocurrencias a flor de piel... y con el apodo perfecto dicho en el momento perfecto.... Abogada también (como la mayoría de mi grupo del T3), trabaja junto con Lidia y hasta el día de hoy sigue siendo una buena amiga "todo terreno"... incluso para irnos de juerga por los lugares más inefables de Lima, no amiga? Ja ja ja.
- Maria. Mariah de la vida! Mi psicóloga favorita y claro, la chica con la que me he cruzado varias veces en noches miraflorinas en las que el alcohol y la música de Rafaella Carrá nos une! Ja ja ja...
- Gyndy. Por curiosidades de la vida, Gyndy y yo teníamos varias coincidencias en la vida. Nuestras madres habían sido amigas en sus infancias y tenían varias cosas en común. Igual que nosotros, que coincidimos en universidad, en carrera y en el T. Residente temporal (¿o permanente?) en las Europas, Gyndy es una buena amiga a la que se le extraña y con la que compartí varios momentos Pucp y post-Pucp realmente inolvidables. Se te extraña Gyn!
Esa rubia debilidad: Patty Una mañana cuando llegué a la universidad (también en ese grandioso primer ciclo) se encontraba sentada en las afueras del glorioso T3 una chica a la que yo siempre veía fumar como chino en quiebra. Con el cabello rubio al viento, me preguntó si había leído ya no recuerdo qué texto y luego de eso... si había hecho una tarea de Lógica que parecía atormentar a varios y aburrir a la mayoría. Así conocí a Patty Patirri, la única rubia de mi vida.
La
blondie (como afectuosamente le dice otra gran amiga mía) es un tema aparte. Con ella he tenido una amistad que incluye toneladas de puchos, tíos bigote, chelas y amanecidas encima... pero pese a que muchos pensaban que nunca podríamos ser amigos, nuestra amistad también ha sobrevivido al tiempo... y ha crecido con él también.
Hoy por hoy, la rubia y yo somos una especie de cómplices dentro de algunas cosas. Tenemos secretos terribles guardados el uno con el otro y creo que es de las pocas personas (junto con J, Vane y mi mejor amigo David) que me conoce del todo y que puede dar fe de la mayoría de mis logros... y de mis roches también, ja ja ja... Te quiero mucho rubia, eres una amiga incondicional y sabes que siempre tendrás a este "muchacho de miércoles" que te puede escuchar e intentar aconsejarte mientras ambos vamos por la vida buscando sobrevivir y ser felices (o al menos, intentar serlo, no? de eso se trata rubia!)
Una de las amigas más especiales que conocí en la facultad es Alessandra. Líder por naturaleza y amiga fiel, Ale me probó con el tiempo que ser prácticos en la vida a veces es necesario... y que claro, las compras compulsivas y las risas siempre pueden ir de la mano.
Con la blondie, siempre bromeamos sobre ella, denominándola la "ama y señora" dado su carácter fuerte e imponente... pero que quede claro, si quisiera ser dominado y mandado por alguien, que ese alguien tenga la clase, el estilo y sobretodo el carisma de una chica tan linda y querendona como Ale. Y es que ella es una Cocchella con todas las letras bien puestas, incluida la doble "c" y sus frases famosas que (no te preocupes Ale) no voy a reproducir en este medio. Ja ja ja.
Annabel, mi pareja de prom (que no es pareja de prom) Mi adorada Annita era una compañera de promo con la que había compartido varias cosas hasta que llegué a conocerla mucho más cuando ambos coincidimos (mejor dicho, cuando ella me hizo entrar) en una de mis anteriores chambas. Sensible como ella sola, adorable de forma incansable, ocurrente como ninguna pero sobretodo, súper linda y amorosa, Annita ocupa un lugar en mi vida que a veces tengo abandonado pero al que siempre prometo regresar. Mientras trabajamos juntos nos divertimos mucho pese a varios problems, y ahora que está por irse a las Españas a cumplir varios sueños, sólo pienso en enviarle todas las energías positivas y desearle que le vaya muy bien... y que claro, cuando vaya a visitarla nos vayamos
de marcha todos los días! Y lo de la pareja de prom que no es pareja de prom es un chongo que pocos entenderán pero que estoy seguro le arrancará una sonrisa al leerlo.
Existen 3 Milagros en mi vida. Y no me refiero a tres actos sobrenaturales o inusuales que me hayan pasado sino a tres chicas que comparten el mismo nombre pero que son sumamente distintas entre sí:
- La primera Milagros fue mi primera enamorada. Una chica linda que conocí en el Icpna y con la cual algunas veces aún hablamos por msn y me mantengo en contacto.
- La segunda Milagros fue mi compañera, mi
partner de Indecopi. Hoy es una amiga entrañable con la que siempre puedo contar para llorar, reír o simplemente salir a tomarnos un helado y conversar sobre la vida... ponernos al día con los chismes de siempre y claro, renegar por msn o correo... y es que ambos sabemos que tenemos dos genios complicados, pero con el paso de los años (y con millones de anécdotas juntos a cuestas) hemos aprendido a mantener el perfecto balance para ser amigos,
forever and ever.
- La última Milagros de mi vida es la madre de mis hijos.... No por favor, no se confundan y empiecen los problemas por este tema, ja ja ja. La tercera Milagros de mi vida (aunque ella piense que es la primera, en su mente de
silly rabbit) es mi linda conejita, la madre de mis hijos: los conejos (peluches que han invadido de un tiempo a esta parte mi vida y que, como verdaderos conejos, se reproducen a velocidades astronómicas, ja ja ja). La conocí también en un anterior trabajo y desde que nos conocimos, supimos que seríamos amigos entrañables... Hoy poy hoy, la vida laboral nos ha separado físicamente pero seguimos conectados, viviendo nuestras vidas de conejos felices... que no comen perdices, pero que toman inconmensurables
fraps en el Starbucks, ja.
La lista podría continuar, podría mencionar a mis jefas mujeres, de las cuales sólo una sigue siendo mi amiga (y dicho de paso, mi actual jefa
again), a esas compañeras raras de facultad que tuve o a esos amores extraños que alguna vez se cruzan por la mente o la vida... pero las mujeres de mi vida son las que están en esta lista. Son ellas las que comparten mi historia y las que me ayudan a crearla y hacerla más divertida, también... y por eso a todas ellas les guardo un especial cariño y la misma sincera y cálida amistad de toda la vida.